Comisiones Obreras de Madrid | 19 de septiembre de 2019

Orgullo 2019


Cedrún presenta el libro “Rumbo a la libertad”, del histórico de CCOO, Abelardo Martín

    16/11/2016.
    Cedrún presenta el libro “Rumbo a la libertad”, del histórico de CCOO, Abelardo Martín

    Cedrún presenta el libro “Rumbo a la libertad”, del histórico de CCOO, Abelardo Martín

    Un testimonio vivo, personal, directo de lo que fueron y son las Comisiones Obreras, lo podemos encontrar en el libro escrito por Abelardo Martín “Rumbo a la libertad”, que se ha presentado en la Fundación Abogados de Atocha y en la estuvieron presentes, históricos, dirigentes y sindicalistas de ayer y de hoy de CCOO.

    Es el testimonio sindical y personal de Abelardo que nos cuenta un retazo de nuestra historia, como él la vivió y sintió desde la clandestinidad hasta ya entrado el siglo XXI.

    Fue dirigente de la primera Comisión Ejecutiva de CCOO de Madrid, Secretario General de la Federación de Construcción de CCOO de Madrid y de la Estatal, y fue Secretario general de la Federación Estatal de Pensionistas. También fue miembro del PCE y de IU, así como de distintas Asociaciones de Vecinos.

    Abelardo Martín, fue detenido y encarcelado varias veces durante la clandestinidad, y tal y como nos cuenta él mismo en su libro “entré y salí de la cárcel cinco veces, estuve en total 34 meses preso”.

    Durante el acto, Abelardo estuvo acompañado de su familia y muchos sidicalistas. En la mesa estuvo su amigo Héctor Maravall, abogado laboralista de CCOO, Jesús Ángel Belvis, Secretario General de la Federación de Construcción de CCOO de Madrid, Juan Moreno, histórico del sindicato y compañero que fue responsable de Relaciones Internacionales Confederal entre otros cargos, y Jaime Cedrún, Secretario General de CCOO de Madrid.

    Para Jaime Cedrún, “el libro muestra la toma de conciencia de la clase obrera y del trabajo sindical que plantea un nuevo modelo de sociedad”. El manual arranca en los años 30, años de esperanza con La República Española, que poco después se rompe con la Guerra Civil. Hace un recorrido por la niñez de Abelardo para colarse en los años 40, años de hambre y necesidades, para continuar en la década de los 50 mostrando la pobreza, la miseria, el hambre y la desigualdad para la clase trabajadora. Continúa enseñando la idiosincrasia de los años 60 con un incipiente desarrollo económico la injusticia de la vida y la consiguiente organización de la clase obrera en las fábricas.

    En la década del 60, relata cómo un joven obrero se incorpora al trabajo, primero agrícola, después del metal en los 70, y él mismo fue uno más de ese millón y medio de trabajadores que vinieron de la ciudad al campo en busca de un mejor porvenir. Ahí es cuando “se desarrolla la conciencia, se reivindica un salario diario de 250 pesetas, y lo más importante, tiene que ser para todos igual, para todos los sectores, para todas las mujeres y hombres, por el derecho de los jóvenes y el derecho y libertad de huelga”. Se empiezan a hacer reuniones que no son clandestinas, y “ahí está el origen de CCOO, plantando cara al régimen, y aunque Franco murió en la cama, el régimen murrio en las calles”.

    Ahora, aunque han pasado muchos años desde entonces, la dura situación actual nos recuerda aquellos años, donde la sociedad vuelve a estar diseminada y sólo cabe una salida: repensar, cambiar y ganar una batalla que no sólo es local, es global, donde “la única salida clave es la unidad, no podemos enfrentarnos entre nosotros. Debemos afrontar un 11 Congreso, unidos, donde salgamos más fuertes”, concluye Cedrún en su intervención.

    A Jesús Ángel Belvis, lo que más le impactó del libro de Abelardo es “la imagen de unidad y lectura colectiva del movimiento obrero”, que por entonces se fraguaba en torno al sector de la Construcción, el trabajo colectivo y anónimo que se realizó. La huelga de la Construcción se extendió a otros sectores de la producción, y los derechos “se fueron conquistando en las asambleas, en los tajos, a través de una labor desinteresada por todos los compañeros y compañeras”, concluye.

    Juan Moreno, también amigo de Abelardo, nos recordó el paso de nuestro sindicalista por Barreiros, y después en la Construcción, federación que tomó el relevo al Metal, y se convirtió en la vanguardia del movimiento obrero, sirviendo de ejemplo para el conjunto de la Confederación. Para Moreno el libro de Abelardo muestra muchas cosas, entre ellas, “el problema del alcoholismo de los trabajadores, el aluvión de afiliación en la Unión de Madrid en los primeros años de vida y la mucha responsabilidad para organizar todo aquello”, matiza.

    Héctor Maraval, también prologuista del libro, dijo conocer a Abelardo desde hace más de 40 años y cuando leyó el libro, le enganchó desde el principio. Lo define como “afortunadamente poco convencional e instructivo. No tiene pelos en la lengua”. Relata su lucha en CCOO, en el PCE y en IU. Es crítico, pero sin resentimiento. Lo define como uno de esos dirigentes obreros que “empiezan a trabajar con 13 años, y pasan 60 años y siguen haciéndolo, y están todavía dando el callo”.

    Francisco Naranjo, moderador del acto, recordó la trayectoria de este libro, que ha salido publicado gracias al tesón del autor.

    Abelardo Martín agradeció a todos los presentes en la mesa y en la sala su colaboración para que este libro se hiciera realidad, y en esta ocasión volvió a ser crítico y volvió a darnos su visión de la historia para hacernos recordar que efectivamente “Franco ha muerto, pero no sabíamos lo que nos esperaba. Llegaron los hijos y los nietos del franquismo y se apoderaron de todo y les dieron nuestro patrimonio”. Nuestras reivindicaciones fueron y son históricas, como el descenso del paro o la subida de los salarios, entre muchas otras”.

    Compartió cárcel con Marcelino Camacho, y con muchos otros dirigentes sindicales. Recuerda especialmente los duros años de cárcel compartidos en algunos momentos con un joven Nicolás Sartorius, Julián Ariza, Luis Lucio Lobato, Manolo López, entre otros.

    Abelardo se mostró orgulloso de haber participado junto con otros dirigentes en la construcción de CCOO, y manifestó una preocupación, “la clase obrera necesita buscar una coordinación donde no nos destruyamos unos a otros. Tenemos que dar respuesta a los herederos de la dictadura que nos ha educado de manera lamentable”. Por último, manifestó una necesidad de cara al futuro “tienen que surgir dirigentes que unan a la clase obrera”, concluyo el sindicalista.

    Campaña Riders

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