2018 concluye con un aumento de la siniestralidad en Madrid

  • CCOO denuncia que los accidentes mortales pasaron de 56 a 72.
  • Los accidentes de trabajo aumentaron hasta los 93.667 frente a los 89.015 del año anterior, lo que supone un incremento del 5,23%.

14/01/2019.
La siniestralidad y las muertes en el trabajo continúan aumentando en la Comunidad de Madrid

La siniestralidad y las muertes en el trabajo continúan aumentando en la Comunidad de Madrid

A pesar de que el mes de diciembre ha tenido un mejor comportamiento en términos de lesiones por accidentes de trabajo, los datos facilitados por el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo referidos al año completo nos muestran la misma tendencia de crecimiento que llevamos arrastrando durante todo el año, persistiendo un aumento de todos los tipos de accidentes y en todos los sectores de actividad.

Durante este año se han producido un total de 93.667 accidentes de trabajo frente a los 89.015 del año anterior, lo que supone un aumento del 5,23%, que sitúa el incremento de los accidentes en jornada laboral (los producidos en el centro de trabajo) en un 5,51% y los accidentes in itínere en un 3,95%. Los accidentes graves pasan de 419 a 420, y los mortales de 56 a 72.

Los datos más preocupantes son los referidos a los accidentes mortales y graves en jornada laboral (excluyendo los que se producen in itínere): los accidentes graves han pasado de 286 a 311 y los mortales de 39 a 57, lo que refleja un incremento del 8,74% y del 46,15% respectivamente, y supone que el índice de incidencia acumulada (últimos 12 meses) de los accidentes graves y mortales haya aumentado un 4% y un 40,3% respectivamente.

Por sectores de actividad se produce un incremento en todos los sectores (excepto agricultura), siendo el sector de la Construcción el que mayor crecimiento presenta en accidentes totales (+16,02), mientras que en accidentes mortales lidera el aumento el sector de Industria (+75%), seguido del sector de Servicios (+44%) y del de la Construcción (+10%).

Por sexo, las mujeres continúan teniendo un mayor protagonismo en los accidentes in itínere, de tal forma que de 16.856 accidentes in itínere, 10.044 (59,6%) fueron en mujeres y 6.812 (40,4%) en hombres. Esta diferencia está directamente ligada a la mayor precarización del trabajo femenino, ya que a las mujeres les afecta en mayor medida las jornadas irregulares, los trabajos parciales no deseados y la necesidad de simultanear varios empleos, lo que les obliga a un mayor número de desplazamientos y además, habitualmente con tiempos muy marcados también por la doble presencia y las necesidades en torno a la conciliación de la vida laboral, familiar y social.

En el análisis según la forma del accidente hay que destacar que, como ya venimos advirtiendo, las muertes por patologías no traumáticas siguen cobrando una gran importancia, representando el 44,4% del total de accidentes mortales, en el caso de los accidentes graves la relación se invierte siendo las formas “traumáticas o tradicionales” las que ocupan el 50,5%.

CCOO de Madrid quiere recordar que las muertes por patologías no traumáticas son aquellas producidas por derrames cerebrales, infartos, etc., y que están directamente relacionadas con el aumento de la exposición a factores psicosociales que se ha producido durante los últimos años, fruto de la crisis y la reforma laboral que han consolidado una organización del trabajo nociva para la población trabajadora.

La secretaria de Salud Laboral de CCOO de Madrid, Carmen Mancheño, apunta que “detrás de esas muertes se encuentra la intensificación de la producción, de los ritmos y las cargas de trabajo, la desregulación de los horarios laborales, la falta de control sobre el trabajo, el escaso apoyo social, las escasas compensaciones laborales, y que llevan a los trabajadores a soportar situaciones de mucha presión y vulnerabilidad y a niveles de estrés tan extremos que a veces concluyen con la muerte por infarto, ictus, etc.”.

“En este sentido –continúa Mancheño-, si se quiere avanzar en prevención y en la reducción de los daños ligados al trabajo se hace imprescindible abordar los factores de riesgo psicosociales y visibilizar los daños que están provocando en los trabajadores, convirtiéndolos en una prioridad en las políticas preventivas, tanto en los espacios empresariales como desde las Administraciones”.

Finalmente, los datos evidencian la necesidad de seguir trabajando en la defensa de la vida y en la mejora de las condiciones de trabajo y cómo la recuperación económica sigue sin llegar a la realidad preventiva, manteniéndose unas condiciones de trabajo que dejan a un lado la salud de la población trabajadora. Según Carmen Mancheño, “el trabajador/a precario/a, abocado a tener que elegir entre empleo y salud, prefiere no crear problemas con cuestiones de salud laboral y acaba escogiendo la exposición al riesgo, pero además la exposición al riesgo de un mismo trabajador cambia en días, semanas o meses, al ritmo de sus nuevos contratos de trabajo. En estas condiciones el fracaso de la prevención está asegurado”.

Por ello, es más importante que nunca fortalecer el trabajo colectivo. "Los agentes sociales debemos seguir con el trabajo en primera línea, acercando la prevención a las puertas de las empresas, sobre todo de las pequeñas y medianas, impulsando la cultura preventiva y los derechos en prevención. Pero también vamos a exigir a los empresarios que cumplan con sus obligaciones legales y a todos los organismos que tienen responsabilidades en prevención su compromiso en la defensa de la salud de la población trabajadora y su contundencia en la sanción frente a los incumplimientos de la norma y en la vulneración de los derechos en prevención de los trabajadores", dijo Macheño.

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