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Taxi - VTC: quien pierde es la clase trabajadora

    A los Gobiernos de nuestra Administración Pública incumbe arbitrar la solución adecuada al grave problema creado en ese ámbito del servicio a la ciudadanía. Para CCOO es imprescindible garantizar unas condiciones de trabajo dignas para ambos colectivos.

    31/01/2019.

    A la desidia, incapacidad o falta de voluntad de esos gobiernos se debe la falta de una solución justa a todas las vertientes del problema y la amplitud y la virulencia que ha ido adquiriendo la confrontación en la calle.

    No se puede admitir que en la explotación de ese servicio público nuevas ramas comerciales, generalmente multinacionales, sean reguladasde forma máslaxa y favorable que las que se hallan previamente establecidas en el país.También es necesario seguir actualizando el mundo del taxi para adaptarlo a las nuevas demandas de movilidad.

    El taxi es un servicio público y como tal tiene unas características y regulaciones específicas. La ciudadanía no puede permitir la entrada en los servicios públicos de empresas que pretenden llevarse recursos de todas y todos para beneficiar a grandes inversores.Es necesario acotar el plan de privatizaciones que se están llevando a cabo en todos los medios de transporte públicos para permitir que la clase trabajadora pueda seguir utilizando estos servicios.

    CCOO está dispuesta a luchar por obtener unas condiciones de trabajo dignas para el colectivo de personas trabajadoras de ambos sectores, y lo está peleando. No permitiremos la rebaja de las condiciones de trabajo amparadas por organizaciones sindicales que prestan sus banderas en la defensa de lobbys empresariales. CCOO también está dispuesta, como agente social, a participar en la reflexión de la necesaria revisión del servicio público prestado y las condiciones de acceso.

    A lo que este sindicato no está dispuesto es a tomar partido por intereses empresariales de unos u otros, sino a garantizar unas condiciones laborales decentes y un modelo de servicio público. Y para eso existen pocas voluntades desde la patronal y ninguna por la Administración.

    Es inadmisible que los conductores de esos dos sectores de transporte de la ciudadanía se vean sometidos a la enorme precariedad que sufren, a inaceptables condiciones laborales de arbitrariedad, de reducción o supresión de derechos, a salarios de indignidad y jornadas de 10 ó 12 horas, queretrotraen a estadios de esclavitud y atentan contra las normas de la seguridad en el transporte. La regularización de uno y otro servicio debe de estar basada en unas condiciones laborales dignas y reguladas por negociación colectiva, tarifas asequibles a las personas trabajadoras, en dimensionar las licencias a la demanda del servicio y a las necesidades ambientales, de tráfico y movilidad del conjunto de la ciudadanía.

    Como CCOO viene señalando desde el inicio, que este conflicto no se soluciona con un parche o un decreto, y menos aún con el enfrentamiento entre las personas que conducenen ambos sectores, que se ven en riesgo de perder su empleo y son empujados y azuzados los unos contra los otros.

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