Cada hombre es una revolución pendiente

    En el día en que se conocía el crimen 1.001 sobre mujeres asesinadas a manos de sus parejas en los últimos dieciséis años, la Secretaría de las Mujeres de CCOO de Madrid ha celebrado el Taller “Corresponsabilidad y nuevas masculinidades”, realizado por el sindicato dentro del Servicio Concilia Madrid del Ayuntamiento de Madrid.

    12/06/2019.
    Pilar Morales y Pablo Llama

    Pilar Morales y Pablo Llama

    Ha contado con la presentación de la titular de la secretaría de las Mujeres, Pilar Morales, y de Pablo Llamas, de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), especialista en la materia.

    Pilar Morales ha recordado la coincidencia del número de los asesinatos machistas con el del Proceso 1.001, cuando en 1973 se juzgó y condenó a toda la cúpula de CCOO a prisión, con Marcelino Camacho a la cabeza. Coincidencia en las cifras y en la defensa de la libertad y de la igualdad, porque cuando tenemos en nuestras manos un papel morado con el logo del sindicato, “no es sólo un panfleto feminista, son los planteamientos que el sindicato tiene respecto a la defensa de las mujeres”. La lucha por la igualdad va calando en la organización, y cada día “hay más compañeros varones que nos acompañan en esta lucha”. El reto es que la igualdad llegue a las empresas, sea permanente en la negociación colectiva, “realizar planes de igualdad, cursos de formación, conocer el lenguaje igualitario”, entre otras muchas otras cosas.

    Pablo Llama ha partido de una simple pregunta: ¿qué es ser un hombre? Las respuestas no se hicieron esperar entre el público, en su mayoría masculino, ávido y con ganas de aprender a ser un nuevo hombre. Ha dejado claro que vivimos en una sociedad en la que el mandato de género también nos afecta y la masculinidad es una construcción social al igual que el rol de ser mujer. El género se aprende, y lo hace desde tres variables: la escisión cuando en un proceso emocional se dejan las emociones aparte “como no llorar porque somos hombres”, entonces, se extingue la emoción. También puede ser desde la represión que a través de estrategias psicofísicas reprimimos lo que consideramos malo. Y la tercera variable es a través de la negación sobre nosotros mismos, diciendo “esto no va conmigo”, con la pérdida de empatía que se produce y el rechazo consiguiente a los y las demás como sujetos.

    Llama también ha hablado de corresponsabilidad para atraer al espacio doméstico a los varones que de por sí tienen mucho espacio público y poco doméstico. Para el ponente “cada hombre es una revolución pendiente”, pues estamos hablando de una renuncia al poder que ostentamos, a los privilegios, sin olvidar que la masculinidad tiene unos costes dados por el patriarcado y “no se trata de quitarte tú, para ponerse ella”. Ha destacado también el coste de la masculinidades desde varias perspectivas: sobre la salud al asumir en muchos casos el sustento familiar, la falta de autonomía personal al depender de la mujer en el hogar, la esperanza de vida que es inferior o cuando se le pone en duda su virilidad con el consiguiente desmoronamiento de su mundo. Para salir de aquí es necesario aceptar la desigualdad, renunciar a los privilegios, salir del lugar de poder, darse cuenta, resignificar y desde aquí, crear una identidad nueva, un nuevo hombre.

    Campaña Riders

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