Comisiones Obreras de Madrid | 25 de octubre de 2020

CCOO exige confianza en el profesorado y respeto a la autonomía de los centros

    16/04/2020.

    CCOO considera imprescindible que la Administración confíe en el profesorado y aporte soluciones a corto, medio y largo plazo acompañadas de financiación así como de un cambio de paradigma. CCOO exige confianza en el profesorado y los centros ante el inicio del tercer trimestre y la organización del proceso de enseñanza-aprendizaje en los próximos meses y del final de curso. Esto pasa por escuchar y resolver las necesidades que existen en el sistema educativo madrileño.

    La Consejería de Educación debe asumir su responsabilidad dotando de medios materiales y humanos a los centros que resuelvan las brechas digitales existentes en el alumnado y sus familias, así como la falta de recursos humanos por haber paralizado las sustituciones de profesorado. Madrid debe priorizar el cuidado y la atención a su comunidad educativa abandonando la trinchera en la que sea acomodado para hacer oposición al Gobierno de España. Madrid, zona cero del COVID-19, con más de 10.000 personas muertas y más de 300.000 personas afectadas por la epidemia, así como los cientos de miles de trabajadoras y trabajadores cuyas empresas se han acogido a ERTES o se han quedado en el desempleo, no se merece eso.

    “Sin ayuda ni directrices claras de la Administración, el profesorado tomó la iniciativa ante esta crisis y ha estado desempeñando su labor de manera ejemplar, a menudo sin los medios que habría requerido una situación de estas características - afirma Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de enseñanza de Madrid. Este curso debe continuar; los profesores conocen muy bien a su alumnado y a sus familias, y saben qué medidas es necesario aplicar para abordar la tercera evaluación de este curso escolar, en la que tendrá repasar, reforzar y profundizar en lo aprendido. También será necesario realizar recuperaciones de evaluaciones anteriores con materias suspendidas. Hay que tener en cuenta que el alumnado ha realizado las dos terceras partes del curso académico y hay mucho trabajo desplegado. Como siempre, y con un intenso mes de teledocencia en confinamiento, se evaluará de forma continua, formativa, sumativa e individualizada; Y, como no podría ser de otra manera, tendrá asimismo un carácter de diagnóstico, porque los profesionales ya están trabajando en determinar qué áreas será necesario reforzar y profundizar el próximo curso escolar”.

    Por ello, estima que es imprescindible tener en cuenta el esfuerzo que en estas semanas ha realizado el profesorado, el alumnado y sus familias a la hora de otorgar una evaluación final. “El próximo curso 2020-2021 traerá muchos y nuevos desafíos –afirma Galvín-, pero para afrontarlos será necesario el compromiso y el consenso entre administraciones. Si queremos que ningún escolar se quede atrás, habrá que adaptar los currículos y flexibilizar la organización escolar para posibilitar los desdobles, los refuerzos y la actuaciones educativas necesarias para compensar las necesidades del alumnado; será preciso bajar las ratios por aula, reducir las tareas burocráticas y disminuir el horario lectivo para liberar tiempo docente para otras tareas, pero, ante todo, y para que todo esto sea posible, habrá que incrementar las plantillas y recuperar medidas que garanticen la igualdad de oportunidades del alumnado; En definitiva, será imprescindible un aumento de la inversión en educación, ese que CCOO lleva reclamando desde que se produjeron los recortes en 2011”.

    Los comunicados de prensa de la Consejería de Educación y las declaraciones del consejero se sitúan al margen de la realidad y promueven escaramuzas de la guerra cultural en la que se ha instalado el Gobierno de Madrid, confrontación terminológica que obvia incluso la Ley orgánica y sus desarrollos. Así, se confunde promoción con titulación o se confronta flexibilidad con esfuerzo. Incluso se reinterpreta el funcionamiento actual del sistema y lo que ya están haciendo los centros tras adaptar sus programaciones y flexibilizar la evaluación para dar la respuesta educativa necesaria a las circunstancias que vivimos. Interesadamente, se obvia la realidad y se tergiversan los términos. Situar el foco en la promoción distorsiona. El llamado “aprobado general” no es una medida educativa eficaz ni es justa y no es debandada entre los profesionales preocupados en la motivación y progresión de su alumnado para que finalicen el curso alcanzando el mayor nivel de adquisición posible de los objetivos y las competencias que se vienen trabajando. Parecía que la Consejería quiere señalar, ante la sociedad, que el profesorado ha de ser supervisado porque hasta ahora ha evaluado sin fundamento y sin criterio sólido.

    Lo que se consigue es poner el foco en el lugar inadecuado y que no se tengan en cuenta ni en consideración en cuenta las ratios por profesor, algunas de más 200 alumnos, la falta estructural de profesorado en los centros y la falta coyuntural por haberse suspendido los llamamientos y las sustituciones por enfermedad, jubilaciones o licencias. Se obvia también que un tercio del alumnado no tiene material escolar ni soportes o que se ha suspendido el servicio de comedor en un contexto en el que muchas familias se han quedado sin ningún ingreso. Pero incluso se llega a obviar que la Consejería impidió a los equipos de Educación Primaria cerrar las evaluaciones del segundo trimestre o todas las insuficiencias de Educamadrid, Raíces o Roble. La Consejería y el consejero se sienten cómodos instalados en un debate nominal.

    CCOO considera que para paliar los efectos que ha causado el Covid-19 en el sector educativo hay que plantear medidas a corto, medio y largo plazo, y todas ellas pasan por el apoyo y el reconocimiento a la labor del profesorado, por un cambio de paradigma y por una inversión que esté a la altura de esta tarea. “Es una tarea del conjunto de la sociedad que va a requerir consenso. En la reconstrucción del país, de nuestra comunidad, la educación, tras la salud y los derechos laborales y ciudadanos, va a ser estratégica. Se va a requerir inversión y cambios profundos que pongan al alumnado en el centro para atajar las desigualdades y los desequilibrios porque vamos a necesitar de toda la potencialidad, de toda la capacidad, de todo el capital humano con el que cuentan nuestros niños y niñas del presente y futuros ciudadanos, concluye Galvín”.

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