Comisiones Obreras de Madrid | 3 de junio de 2020

El rostro humano de la caravana de migrantes de Centroamérica llega a Torrejón

    En un acto conjunto de CCOO Henares y el Comité Oscar Romero, de la mano de Iván Larreynaga, escritor, miembro de la comunidad centroamericana en España, y productor del monólogo “No solo duelen los golpes”, de Pamela Palenciano.

    14/12/2018.
    Un momento del acto en Torrejón

    Un momento del acto en Torrejón

    Pablo Aceña, coordinador de CCOO en Torrejón, abrió el encuentro, que forma parte de las sinergias que la comarca del Henares busca con la sociedad civil, la clase trabajadora que se organiza, no solo en el sindicato, sino en otros aspectos de las luchas por la vida. En este caso, con la colaboración del Comité Oscar Romero de Solidaridad con Latinoamérica, que presentó la edición de su Agenda Latinoamericana 2019, definiéndola como una caja de materiales y herramientas para las personas trabajadoras de la educación popular, que este año trata sobre “Las grandes causas en lo pequeño”, donde se desgranan multitud de artículos, con vocación de incidir en las transformaciones de las conciencias, necesarias para que surjan prácticas nuevas desde otra visión sistémica.

    Iván Larreynaga, afincado actualmente en España, se identificó a sí mismo como migrante desde los cinco años, producto de la relación que Estados Unidos ha tenido con el país en el que nació, El Salvador, al que Estados Unidos inyectó más de 6.000 millones de dólares para alimentar a los gobiernos y ejércitos de su país, lo que produjo más de 75.000 muertes, durante la guerra que culminó en 1992. Ese año, precisamente EEUU, tras los acuerdos de paz, deportó a miles de salvadoreños y salvadoreñas, que huyendo de la guerra llegaron sobre todo a Los Ángeles, donde muchos se encarnaron en las pandillas juveniles, que fueron el germen de las “maras”, y que luego al ser devueltos a El Salvador, configuraron una inmensa telaraña que corroe la sociedad salvadoreña.

    Desde ese mismo momento, dice Iván, “ya estoy hablando de la caravana de 5.000 ó 6.000 migrantes que se encuentran varados en Tijuana, México, frente a la frontera con EEUU, apuntados por 15.000 soldados norteamericanos”.

    Larreynaga, para ilustrar quienes componen esa caravana, explicó la historia de Juancho y María que empieza a principios de los 90, y que forman parte de las generaciones herederas de las guerras imperialistas, promovidas por EEUU en Centroamérica, su “patio trasero”, donde los Estados Unidos impusieron a sangre y fuego su control hegemónico. Estas dos personas cargan con la historia de la violación de la madre de Juancho, durante un intento migratorio, su posterior exclavitud como cocinera, a manos de los Zeta (grupo mafioso-terrorista de los narcos mejicanos) ,así como el asesinato de su padre a manos de las maras salvadoreñas. También cargan con su hijo en busca de un futuro mejor, alejándose del infierno centroamericano, todavía hoy sacudido por golpes de estado como el de Honduras, ante la indiferencia de la comunidad internacional, que ve cómo la región ha sido destruida social y económicamente.

    Esta marcha es un gran acto político de organización popular, y por eso llama la atención, porque es un hecho diferencial frente a los miles y miles de centroamericanos y centroamericanas, que tratan de atravesar la frontera continuamente, pero sin el factor comunitario y organizativo que les hace fuertes. Esta marcha está tratando de ser usada para estigmatizar a quienes son víctimas de un sistema neoliberal, profundamente degradador de la vida y la estructura económica mundial, que produce empobrecimiento y muerte. No obstante, desde la esperanza de la desesperación organizada, señala las vergüenzas de los poderosos, resultando excesivamente molesta.

    Al acto, asistieron también Efrain y Yanet, una pareja, que con una hija y un hijo, han llegado recientemente a España como turistas tras vender todo lo que tenían, desde El Salvador, con una historia que tiene una raíz común con Juancho y María. Ellos se han encontrado con el muro burocrático que ponen los países del norte. Tras pasar tres noches consecutivas de diciembre esperando a las puertas de la oficina de extranjería de la policía de España, fueron atendidos para decirles que no podían hacer nada por ellos, aunque finalmente, a través de la parroquia de San Carlos Borromeo, fueron acogidos y ahora están en proceso de rehacer su vida.

    Tas un amplio debate con el público asistente, CCOO agradeció al Comité Oscar Romero y a Iván Larreynaga, el hecho de poner rostros humanos a las víctimas de la injusticia política, económica y social de un sistema, en el que el sindicato quiere incidir para modificarlo en beneficio de la clase trabajadora mundial. Igualmente, se agradeció la importante labor pedagógica que suponen estos actos, y más en este momento, en que afloran en España partidos que banalizan y manipulan estos complejos fenómenos, y que pretenden resolver con soluciones xenófobas, fragmentando así a la clase trabajadora. Por lo tanto, concluyó Aceña, es urgente y necesario el fortalecimiento de la canalización de los derechos de la clase trabajadora a través de los sindicatos de clase, para hacer frente común, junto a otro tipo de organizaciones, a la barbarie vivida en Centroamérica y en otras regiones del mundo.

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