Comisiones Obreras de Madrid | 20 abril 2024.

CCOO, a través de su sector de Ayuda a Domicilio, inicia una recogida de firmas para solicitar la jubilación anticipada

    06/02/2023.
    CCOO, a través de su sector de Ayuda a Domicilio, inicia una recogida de firmas para solicitar la jubilación anticipada

    CCOO, a través de su sector de Ayuda a Domicilio, inicia una recogida de firmas para solicitar la jubilación anticipada

    El objetivo es conseguir inicialmente un mínimo de 5.000 firmas de las personas trabajadoras de este sector, para acompañar la reivindicación de introducción coeficientes reductores de la edad de jubilación, debido a las condiciones de penosidad, peligrosidad y toxicidad que acompañan las labores de este servicio.

    Esta recogida de firmas es el punto de partida de una campaña más amplia y prolongada en el tiempo, que prevé diversas movilizaciones de todo tipo con el objetivo final de que por parte de las administraciones competentes en la materia, se introduzcan estos coeficientes reductores en función de estas condiciones de penosidad y peligrosidad.

    El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) es un recurso público esencial para asegurar el bienestar de las personas mayores y dependientes en su entorno vital, garantizando una calidad de vida que no es posible conseguir en una institución, prestando una serie de atenciones dirigidas a promover su autonomía personal. Sobre su personal auxiliar recae la atención de las necesidades de quienes no son capaces de llevar a cabo las actividades básicas y esenciales de su vida cotidiana, garantizándoles su autonomía y la posibilidad de permanecer en su domicilio llevando una vida digna.

    Sin embargo, pese a prestar estos servicios fundamentales para la sociedad, las auxiliares del servicio de ayuda a domicilio son una de las plantillas menos protegidas frente a la multitud de riesgos para la salud y seguridad en el trabajo de todos los y las trabajadores de los sectores de la actividad productiva española

    El colectivo de auxiliares de SAD es un sector fuertemente feminizado: en torno al 97,5% de las trabajadoras del servicio son mujeres, situándose la media de edad entre los 40 y 50 años. La precariedad también es otra de las características de este colectivo: en torno al 65% de las trabajadoras tienen contratos a tiempo parcial y cerca del 43% tienen además jornada partida. Todo esto supone que en la gran mayoría de los casos tener un contrato de auxiliar de ayuda a domicilio no supone tener unos ingresos suficientes para poder vivir exclusivamente de su trabajo.

    Desde el punto de vista de la salud y seguridad en el trabajo, el personal de ayuda a domicilio enfrenta una gran desprotección al desarrollar su labor en domicilios particulares, encontrado dificultades muy importantes para una actuación de la Inspección de Trabajo frente a situaciones de actuaciones irregulares por parte de los y las usuarios o sus familiares.

    Los principales riesgos y afecciones para la salud y seguridad de las auxiliares de ayuda a domicilio son: trastornos musculoesqueléticos, exposición a agentes químicos, exposición a agentes biológicos, riesgos psicosociales, estrés laboral, síndrome del trabajador quemado, acoso moral y acoso por razón de género, lo que puede suponer cuadros de ansiedad y depresión. A todo esto, hay que sumarle las situaciones de precariedad laboral y las dificultades económicas, anteriormente descritas. En muchos casos, hay auxiliares del SAD que están trabajando prestando cuidados, cuando por su edad y estado de salud deberían ser ellas las que deberían estar recibiendo esos mismos cuidados. Por todos estos motivos, el personal del servicio de ayuda a domicilio es un grupo de trabajadoras expuestas a condiciones laborales causantes de un envejecimiento físico y mental prematuro que derivaría directamente en un elevado índice de absentismo laboral, cuya incidencia aumenta exponencialmente con la edad.

    CCOO considera que esta situación no puede seguir manteniéndose de esta manera y que las administraciones públicas deben actuar de manera rápida y decidida en mejorar las condiciones laborales y de salud y seguridad de las trabajadoras del SAD. Para ello se deben introducir coeficientes reductores de la edad de jubilación, ya que cumplen con los requisitos que establece la Ley para implementarlos. Esto es, actividades laborales que tengan un excepcional índice de penosidad, peligrosidad, insalubridad o toxicidad, cuya realización, en función de los requerimientos físicos o psíquicos exigidos para su desempeño, resulten de excepcional penosidad y experimenten un incremento notable del índice de siniestralidad a partir de una determinada edad.